Trucos, cheats, códigos, huevos de pascua. Sea como sea que los definamos, desde siempre, el mundo de los videojuegos estuvo repleto de secretos que iban desde curiosidades hasta enormes bugs que se explotaban al máximo para hacernos la vida un poco más fácil a la hora de jugar. A veces, una pequeña alarma se disparaba en nuestro interior y de alguna forma, sabíamos que algo se escondía de nuestra vista allí donde estuviéramos. Sabíamos que había algo por descubrir y pasábamos horas intentando todo lo que podíamos para saber de qué se trataba. Quizá no se tratase de nada, pero nadie podía decirnos que no habíamos hecho el intento. Y cuántas otras habrían sido las ocasiones en que en alguna fase se escondía una puerta a otro mundo, un mundo secreto y completamente inexplorado sin que nosotros lo supiéramos.
Gran parte de todos los intentos fallidos que hemos tenido a la hora de desentrañar un misterio se debía a los rumores. El “amigo de un amigo” había logrado pelear con el hombre en llamas que estaba al fondo de The Pit II en Mortal Kombat II, uno de la escuela había conseguido robarle la metralleta al jefe final de Double Dragon, e incluso alguien era tan bueno en Tetris que había visto el final del juego. Cuando comenzaron a salir las revistas especializadas, nunca resolvían estos misterios, por lo cual los rumores nunca paraban. Siempre existía alguien (a quien nunca conocíamos en persona) que había logrado algo increíble y nosotros nos dejábamos los dedos intentando todo lo que se nos ocurría y nunca lo conseguíamos.
Con el correr del tiempo, la expansión de Internet y los foros dedicados, los antiguos rumores fueron desmentidos, los verdaderos trucos revelados y la magia de los emuladores nos permitió, por fin, hacer aquello que cuando éramos niños intentamos durante tardes enteras y nunca conseguimos, ya fuera porque nos habían dado mal el dato como porque era tan difícil y nuestra paciencia tan poca que lo dejábamos de lado y lo catalogábamos, nosotros mismos, de rumor falso.
Trucos imposibles
Seguramente habrá muchísimos otros trucos casi imposibles, ya sea por lo elaborados, por pericia requerida o porque para ejecutarlos requieren de un alto grado de habilidad a la vez que un grado similar de suerte.
Conseguir a Mew en Pokémon Blue, Red y Yellow (mediante la explotación de un glitch), desbloquear a Reptile en MK o a Smoke o Jade en MK II son otros de los que se me vienen a la mente y que seguramente en su momento, muchos han terminado por descartar como ciertos o han tenido que recurrir a cheats complementarios para revelar el secreto. Sea como fuere, siempre, de una manera u otra, nos veíamos envueltos por el misterio. En algunos juegos recibíamos ayudas o acertijos que nos indicaban que había un secreto por revelar, como en el ya mencionado Mortal Kombat. En Super Mario World, las fases con una salida secreta estaban marcadas en rojo. Otras veces los revelábamos por casualidad, pero siempre se sentía una pequeña satisfacción cuando éramos capaces de llevarlos a cabo.
Los más fáciles de la lista
Sin embargo, sí que había muchos otros códigos a los que teníamos acceso. A, B, A, C, A, B, B, desbloqueaba la censura de Mortal Kombat, haciendo que cada golpe se convirtiera en un festival de sangre para nuestros ojos. La flauta de SMB 3, que nos permitía viajar al mundo que quisiéramos y que, aquellos que disponían de la versión japonesa del juego, la podían conseguir con tan solo presionar Select. Incluso la posibilidad de pelear contra una parodia de Darth Vader en el Tiny Toons Adventures de NES era bastante fácil (a la vez que gracioso).
Algunos pueden catalogar esta manía de utilizar códigos como “trampas”, pero no solo de trampas se trataba el asunto.
Los huevos de pascua
Los Easter Eggs estuvieron siempre estrictamente ligados a los códigos. A veces a modo de recompensa, otras como simple curiosidad, pero siempre esperando ser encontrados. En algunos casos era necesario activar cheats (en Doom II, en la fase final, podíamos encontrar la cabeza de John Romero en una estaca, al igual que en Doom III, hacia el final del juego, encontrábamos un Pad de datos con un mensaje de los creadores del juego y para acceder en ambos juegos había que usar el cheat de atravesar paredes). En otros estaban como simples curiosidades (en Assassin’s Creed se encuentra la cara de Optimus Prime), y poco a poco se han expandido tanto que hoy se los puede encontrar en películas, música y a montones en Software. De hecho, a esta altura son muy conocidos los Easter Eggs que se encontraban en los distintos componentes de Office de Microsoft ya desde los años ’90, extendiéndose luego a distintas plataformas y sistemas operativos.
Aun así, los Easter Eggs no están siempre escondidos. Muchas veces se ven simplemente al pasar, como parte de un nivel, de una acción o de un comando. Incluso en ocasiones, creadores y desarrolladores se valen de este tipo de detalles para poder alimentar un argumento, una historia o incluso el universo detrás de un producto. Es por eso que el uso de Huevos de Pascua hace tiempo traspasó la barrera de la informática y los videojuegos, siendo posible encontrarlos en libros, series, películas, juegos de mesa o comics.
En los medios
En la versión de SNES de SFII se subsanó este error, quedando el correspondiente “You must defeat my Dragon Punch tu stand a chance” (Debes derrotar mi Puño Dragón para tener una oportunidad), aunque el daño ya estaba hecho.
En la actualidad
Los Easter Eggs siguen estando a la orden del día en el presente. Ya sea para ampliar un proyecto o un producto, como para homenajear algo o a alguien, pueden encontrarse a simple vista, en lugares y momentos impensados o buscando con mucha paciencia.
Lamentablemente no es así con los trucos o los cheats. Y es que si bien siguen presentes en algunos juegos o programas (aunque no con tanta asiduidad como antes), existen tres factores que hacen que se pierda enormemente su encanto.
El primero es el de la masificación. Si bien habrá quien decida buscarlos por su cuenta, intentando descubrirlos por sí mismo para así sentir la satisfacción de antaño, todo lo referido a un juego o un programa puede encontrarse en Internet con suma facilidad (mientras más hype, más facilidad) y aun cuando no queramos buscar en la red, en muchas ocasiones vienen incluidos en distintas guías dentro del juego o como parte del paquete, ya sea físico como digital en distintos manuales o instrucciones.
El tercero, si bien está relacionado con la programación, tiene más que ver con las herramientas que pueden encontrarse para romper distintos códigos, descubrir secretos e incluso crearlos. Si bien estas herramientas pueden ser lo suficientemente potentes como para no sólo descifrar trucos, sino que incluso para crear un juego completamente nuevo y distinto de uno ya existente, también sirven para desmitificar viejas creencias que no han sido desmentidas en los distintos medios mencionados a lo largo del artículo. Es por eso que podemos encontrar hackroms de distintos juegos de casi todas las consolas existentes en la era pre-CD, a los que se les han modificado desde los lenguajes (haciendo traducciones no oficiales a idiomas que el juego nunca fue traducido o, incluso, cambiando la trama del juego en cuestión, ya sea por una más interesante como por una que sea una completa burla), hasta las acciones dentro del juego, aumentando la dificultad, modificando los comandos y los eventos, o incluso los objetos, permitiéndonos conseguir cosas que, de otro modo, no podríamos o que nos costaría mucho más. Por supuesto que en este caso, tiene un punto positivo, ya que existen cosas dentro de un juego que si bien es posible conseguirlas de forma “legal”, se hace bastante difícil porque muchas veces incluyen la necesidad de estar físicamente en eventos organizados en unos pocos países. Por supuesto que eso también significa que si jugamos al juego por primera vez mucho después de que dichos eventos internacionales hayan tenido lugar, queda completamente descartada su adquisición legal y estas herramientas permiten al jugador tener la oportunidad de acceder al contenido que muchos otros jugadores han tenido acceso anteriormente.
Todos estos puntos hacen que ya no sea lo mismo incluir un código secreto o un truco dentro de la programación de un software o un juego. En muchos casos, la existencia de guías por internet hacen que todo sea tan fácil (o incluso más) como jugar con códigos o trucos. Por otro lado, la facilidad para descubrirlos, sumado a la disminución de la dificultad o, en su defecto, a la excesiva cantidad de checkpoints o la posibilidad de guardar una partida en cualquier momento hace que su única función pueda ser la de una mera curiosidad, por lo que pasarían a considerarse más Easter Eggs que otra cosa.
Conclusiones
Muchas veces se ha entrado en el debate sobre si los juegos, hoy en día, son más fáciles que algunos años atrás, o si el aumento de la calidad gráfica sacrificando dificultad es algo que valga la pena, por lo que no creo que sea necesario entrar en ese debate ahora, aun cuando esté relacionado con lo expresado en estas líneas. Para eso, no hay más que remitirse a las pruebas de jugadores actuales (y con actuales me refiero a jóvenes) intentando jugar a Super Metroid y rindiéndose ante los primeros obstáculos que encuentran y pidiendo ayuda por Internet, lo cual viene a reforzar todos los puntos mencionados anteriormente.
Los seres humanos siempre sentimos una atracción especial por las cosas ocultas y secretas, y el mundo tecnológico no es menos, incluso al punto de crearse una base de terror al respecto. Incluso se tiene un punto extra que puede incluso tomarse como indispensable: el deseo de superación personal.
La posibilidad de encontrar algo oculto en base a la suerte o a nuestra habilidad ponía muchas veces a prueba la paciencia de las generaciones anteriores. Podía abandonarse por hartazgo, o porque simplemente no estábamos listos ni a la altura del desafío, pero ir en busca de ayuda nunca era una opción. Era ganar o saber perder. Eso no quita, por supuesto, que no existiera el trabajo en equipo. Al contrario, pasarse una tarde intentando todo lo posible con uno o más amigos era de lo más normal. Otorgaba una enorme capacidad de re-jugabilidad que pocos títulos tienen hoy en día. Incluso descubrir combos o movimientos especiales en juegos de lucha nos daba una sensación de logro que ahora queda ahogada por la existencia de guías y manuales. La recompensa de intentar desvelar un misterio o un fácil acceso para superar una dificultad no era sólo la sonrisa y la relajación tras ver el desenlace, sino que nos moldeaba para que aprendiéramos a no rendirnos.
Resolver acertijos no está mal. Pero la complejidad de un acertijo no siempre está relacionada con una elevada dificultad, sino que está más relacionada con la capacidad de cada uno para resolverlo, una capacidad que no siempre puede ser entrenada. Y mucho menos si se tiene en cuenta que siempre se dispondrá de cualquier tipo de tutorial, guía o facilitador X para poder superarlo con éxito. Descubrir un misterio o un truco no está relacionado con eso. Descubrir algo oculto es más como encontrar un tesoro enterrado. A veces se nos entregaba un mapa con una cruz indicando el lugar indicado, pero todo dependía de nuestra capacidad de superar todas las trampas que custodiaban el tesoro. Otras veces lo encontrábamos por pura casualidad y suerte. Es una sensación que rara vez se siente hoy en día (por no decir casi nunca). Es como si el mapa del tesoro te prometiera riquezas inigualables y en su lugar se encuentra una simple y solitaria moneda.
No hay dudas de que existen juegos espectaculares actualmente, tanto en el apartado gráfico como en el guion y el argumento. Algunos sin lugar a duda mucho mejores que antecesores. Pero todos ellos carecen de algo que hacía que jugar fuera algo especial, y es que esos misterios del ayer son tesoros que no hacen más que aumentar su valor con el correr del tiempo, sin tener algo que les haga competencia hoy en día.
No hay comentarios:
Publicar un comentario